La Ciudadela ¡Toda la artesanía mexicana en un lugar!

La Ciudadela, si están en la ciudad de México, pasarán seguramente por este lugar o, por lo menos, escucharán de este lugar. Es el mercado artesanal más grande del país con al menos 340 puestos organizados alrededor de una plaza central. En este lugar, encontramos la artesanía de todas las regiones de México: cerámicas, alebrijes, joyas, tejidos, hamacas, tapetes, vajilla…, pero también las menos tradicionales: imanes, llaveros, playeras…

 



Para mí, es un lugar colorido donde me gusta pasear. Este compendio de artesanía nos muestra la importancia y la riqueza de la cultura mexicana. Fui al encuentro de algunos vendedores de la Ciudadela para conocer lo que se esconde detrás de estas pequeñas tiendas. Pero antes de entrar en sus puestos, aquí esta un poco de historia: construido en 1807, este edificio es en primer lugar la Real Fábrica de Tabacos.

 



Con su aspecto de fortaleza, los mexicanos le llamaron desde el origen La Ciudadela, que es hoy su nombre oficial. Durante la guerra de independencia de México, se convirtió en un establecimiento militar con una prisión. En 1968, la Ciudad de México fue la sede de los Juegos Olímpicos, por este evento, los artesanos de todo el país fueron invitados para exponer sus productos en la Ciudadela, la vitrina del arte mexicano. El éxito estuvo asegurado y esta exposición temporal se convirtió en un mercado artesanal permanente, el más grande y visitado del país.

 

Enrique Catalan trabaja en el “Pasillo 1, Local 8”. Maneja la tienda con su madre Fausta de 75 años, quien esta aquí desde el inicio, es decir desde los 53 años. Enrique aceptó contestar algunas preguntas a menos que un cliente llegara. Vende sobre todo cerámicas, hamacas y sarapes (mantas mexicanas). Sus productos provienen de Guerrero, Puebla, Oaxaca e Hidalgo. En su tienda, la calidad prevalece, esta apegado a todos los objetos que vende y los conoce a la perfección.

Antes de salir, me pregunta si conozco Taxco, es de esta ciudad, está muy orgulloso, y con mucha razón. ¡Taxco, su encanto, sus callejones estrechos, su iglesia y sobre todo su artesanía de plata!

 


Luego encontré a Boni, es una vendedora desde hace 3 años en su tienda en el “Pasillo 2, Local 50”. Su especialidad: los bordados. Me llamaron la atención unos camineros de mesa magníficos (lindas telas decorativas). Están hechos a mano por mujeres que trabajan durante numerosas horas en diferentes regiones. Me ensañó otras piezas realizadas con “telares de cintura”, que permiten tejer donde sea. Su tienda rebosa de cojines, bolsas de mano y tejidos de todo tipo.


 


Acabé con Magdalena y Reyes Ramírez, una pareja de personas mayores, ellos también están aquí desde el inicio. Su tienda está llena de canastas de todo tipo, de hamacas, de sombreros y de pequeños objetos de vidrio: cristales de “Otompan”, de los cuales están muy orgullosos. Me dijeron que lo que más se vende en este momento son las canastas trenzadas de palma. Hay que decir que siguen la tendencia de las canastas circulares. ¡A propósito, por poco cedo comprando uno! Les encantan hablar y contar la vida de sus productos. Están en el “Pasillo 5,” la quinta avenida como le llaman aquí, en el “Local 105”.

 



Ya sea para hacer las ultimas compras o para disfrutar de los colores, les aconsejo pasear durante algunas horas en la Ciudadela. Vayan al medio día, justo después de la apertura, habrá menos gente en los pasillos y podrían charlar con los vendedores, para reconocer la artesanía tradicional y la artesanía en masa no necesariamente Made in Mexico. Verán que son apasionados y están dispuestos en compartir su amor por la cultura mexicana y por la artesanía.

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